Todas las grandes potencias protegen su agricultura, Canadá, U.S.A. , Australia, todos ellos preocupados de la alimentación, de su creciente población. Es asi como chinos y europeos, comenzaron a adquirir terrenos cultivables alrededor del mundo, es por ello que Argentina y Brasil tomaron medidas promulgando leyes para evitar que sus tierras fueran adquiridas por extranjeros.

Chile, no ha tomado conciencia de la gran importancia que tiene la agricultura en el mundo, y en nuestro país. Hoy se nos pretende imponer en nuestra comuna, a cualquier costo un proyecto de una central termoeléctrica, en pleno corazón agrícola de nuestra comuna. En un país, donde poco más de mil hectáreas son de riego, no nos podemos dar el lujo de desperdiciar cada metro de tierra cultivable.

El principal impacto ambiental sería sobre la agricultura y sus trabajadores. Una central de 800mw, funcionando unas 7000 hrs. anuales producirá unas 30 tn de CO2 por hr., lo que equivale a lo emitido por 15.000 camiones de 30 tn. por hr, 170 kg de NOx por hora, lo que es igual a 200.000 autos circulando en una ciudad en un día.

El ozono troposférico afecta un radio entre 30 y 70 km. Hay un aumento del smog fotoquímico en los dias calurosos, todos ellos causan gran daño sobre la salud humana a corto y largo plazo. No se ha dimensionado el daño del aire recalentado, que saldría a la atmósfera, ni el del agua refrigerada que será vertida a esteros cercanos. Dar luz verde a un proyecto seria perjudicial tanto para la agricultura como para la población humana. A pensar entonces, si realmente sería conveniente.

Por Ximena Jara

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