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Por Ricardo Ruz Cerpa

«De repente hubo un fogonazo de una gran luz roja, y un estruendo. Y, diez segundos después, una gran ola»

«Hubo una gran bola de fuego y una explosión que hizo temblar la tierra».

Así es como describen un testigos los primeros momentos de la explosión de gas en Tianjin. No sabemos al día de hoy como ocurrió, pero sabemos que ocurrió y fue extremadamente mortal.

Las informaciones que llegan desde China son escasas y están censuradas, sin embargo se ha filtrado algo, poco pero suficiente para horrorizarnos.

Todos aquellos que estaban a un kilómetro de la explosión hoy están muertos y aquellos que estaban dentro del círculo de los diez kilómetros están muy afectados, Los daños materiales son cuantiosos, edificios destruidos, cientos de vehículos e infraestructura están destruidas o muy dañadas e irrecuperables.

Aquella noche miles de familias durmieron a la intemperie sin saber aun lo que realmente ocurría, muchas con mascaras de gas pensando lo peor.

Quiero recordar aquí las palabras de unos de los testaferros del proyecto OCTOPUS, que se pretende instalar en la Bahía de Concepción, más precisamente en el Puerto de Lirquen “es prácticamente imposible que las instalaciones de gas exploten, los niveles de seguridad son altísimos”, seguramente en China, con respecto a la construcción de ese complejo gasífero ya destruido habrán dicho los mismo.

Vecinas y vecinos, alrededor del mundo han ocurrido ya demasiados “accidentes” de este tipo y nos siguen mintiendo con respecto a la seguridad del modelo, pero además nos mienten con respecto a los daños que este tipo de industria provoca en el ecosistema.

El solo riesgo de una explosión de la magnitud de la ocurrida en China provocara en nosotros un proceso de angustia invisible, no detectada, que nos opacara un poco. Nadie puede vivir tranquilo frente a la posibilidad de un desastre tan colosal y destructivo como el vivido en la ciudad de Tianjin.

No requerimos más estudios ni análisis mentirosos, debemos aumentar el volumen de nuestra oposición a tan flagrante industria, que no aporta y destruye.

El maldito Proyecto OCTOPUS debe ser erradicado sin lugar a dudas de la faz de la tierra.

Pero nuestra preocupación es mayor aun, debemos preocuparnos de cómo este sistema neo liberal está ejerciendo todo su poder para lucrar destruyendo el ecosistema y el medio ambiente.

A algunos los han convencido con el falso discurso de que evitando una planta de GAS se detiene el progreso, no es tema hoy de este resumido comentario, sin embargo a todos los que crean ese cuento les pedimos que realicen lecturas más profundas, solidarizando con la naturaleza y todos aquellos que viven a su alrededor, es decir, sus padres, sus hijos, sus vecinos y vecinas.

El Progreso en ninguna de sus acepciones implica miedo, desesperanza y destrucción.

Aquí el horror de Tianjin en vídeo:
Vídeo:  ejeCentralTV
Texto: MCAD Informa

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