(Investigación) Es un hecho de la causa, que las compensaciones, regalos y ofertones que las Termoeléctricas ofrecen, a cambio de; construir un gigante bueno, que no contamina, que no afectará la biodiversidad biológica, que no cambiará el uso de los suelos agrícolas, que no afectará la salud de las personas, que no afectará los cursos de agua etc, es una estrategia muy antigua, que los ambientalistas denominan “comprar conciencias” Lo que se traduce como “Si me ayudan de tal manera que mi bolsillo, o mi familia se vea beneficiada en lo inmediato, la Termoeléctrica es buena”…Sin embargo esa ayuda se acaba, pero el daño se prolonga por varias generaciones, en otras palabras, los regalitos no son por lo buenos que son estos caballeros, todo lo contrario, son para tapar el tremendo perjuicio que producirán para siempre en nuestra comuna.
Nadie regala algo bajo el adjetivo de “compensación”, si no está por realizar una actividad que perjudicará a algo o alguien, y eso es fundamental comprenderlo antes de hipotecar el futuro de toda la comuna.

LA COMPENSACIÓN: Definición. Es un modo de extinguir las obligaciones que tienen lugar, cuando una persona o entidad está en deuda con la otra, o cuando se está por realizar una acción cuyos efectos son indeseables o perjudiciales para el otro, o para varias personas.

Para ejemplificar la siniestra metástasis de las Termoeléctricas, ya que para sus dueños, el negocio de la energía es muy rentable, recordaremos que en la comuna de Cabrero, región del Bío Bío, hay seis termoeléctricas en funcionamiento, cinco de ellas en la localidad de Charrúa, quienes en su oportunidad recibieron compensaciones como –pavimentos, plazas, libros, paraderos, arreglo de escuelas y otras regalías-, sin embargo hoy en día no hay NADIE CONTENTO CON ESTOS GIGANTES CONTAMINANTES. (Los regalitos se acabaron hace mucho, y los puestos de trabajo no pasaron de los 25, claro que estamos hablando de operarios altamente calificados y profesionales expertos, lo que dejó a los habitantes de Cabrero y Charrúa mirando para la carnicería)

La realidad actual es dura y cruda.
Los habitantes denuncian dolores de cabeza, aguas contaminadas, animales enfermos, disminución drástica de los cultivos, y además una gran baja de los precios de los bienes raíces. (Nadie quiere vivir en una comuna o localidad con una Termoeléctrica) Hoy la empresa Terra Cabrero busca iniciar la construcción de una séptima termoeléctrica en el sector de La Quinta, pero los vecinos apoyados por el alcalde de Cabrero, ganaron un recurso de reclamación que retrasó su implementación. Sin embargo, el litigio continúa.

Dos semanas después del terremoto del 27 de febrero de 2010, el país quedó a oscuras desde TalTal a Chiloé. Un transformador de electricidad se sobrecalentó. El desperfecto se produjo en la Subestación Charrúa, que transforma la energía que recolecta de las termoeléctricas e hidroeléctricas que abastecen al Sistema Interconectado Central (SIC) para transmitirla hacia el norte, a través de torres de alta tensión.

Los vecinos de la localidad de Charrúa, que pertenece a la comuna de Cabrero, Región del Bío Bío, escucharon hablar por primera vez de su importancia para el desarrollo energético del país en los medios de comunicación. Pero aún muy pocos saben que esta comunidad de 2.000 habitantes alberga cinco termoeléctricas (la sexta está en la misma comuna, pero en El Progreso) y que a cien metros de algunas de ellas hay familias que las detestan.

UN RELATO PARA PENSAR

Sentada en un banquillo de madera, la Señora Gladys Valdebenito (67) limpia las callampas que sus hijos recogen con mucho sacrificio en los bosques, mientras ve a sus nietos jugar en su patio, donde sólo hay tierra. En la localidad de Charrúa no hay casas con jardines, ni plazas verdes. Un auto pasa por el camino de tierra y deja una nube de polvo. En su familia hay cuatro adultos y tres niños, que viven gracias al trabajo de su yerno en las minas del norte. La mayoría de los hombres de la comunidad debe emigrar a otros lugares para conseguir un empleo, mientras las mujeres recolectan moras en verano y hongos en invierno. Demás está decir que la pobreza ataca fuerte, y que las Termoelectricas no ayudan, ni ponen comida en la mesa, tampoco entregan salud, y eso hace que la Señora Gladys, ya no viva tranquila y que su vida sea sólo algo triste y sin retorno.

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Cabrero es una comuna de casi 30.000 habitantes que destaca por su conectividad. Tiene salidas directas hacia todas las grandes ciudades de la región: Concepción, Chillán y Los Ángeles, debido a su proximidad con la ruta 5 sur. Por lo que es un lugar ideal para distribuir la energía por medio de torres de alta tensión y cableado eléctrico que nacen de la Subestación Charrúa.

Esta subestación fue su primer contacto energético en la década del 40, administrada por Endesa. Hoy está en manos de la empresa Transelec y es una de las seis termoeléctricas que hay en la comuna que funciona con gas: cinco en el sector de Charrúa y una en El Progreso.

“La gente cree que las termoeléctricas van a mejorar su calidad de vida, los representantes de las empresas hacen muchas promesas, después viene una decepción, porque luego del año o 2 años de construcción quedan cesantes y llegan a trabajar profesionales con título especialistas en esa cosa, y aquí la gente no tiene esos estudios”, cuenta Julio Aillón, presidente de la junta de vecinos de Charrúa.

La vivienda de Jacinto Soto (65) comienza a vibrar y pareciera que un terremoto va a destruirla, el
ruido de las turbinas, similar al despegue de un avión, golpea como un martillo en su cabeza. Su casa está a 500 metros de la central termoeléctrica Los Pinos y a 300 de Transelec y Santa Lidia.

giganteEl paisaje que se observa desde su casa son torres de alta tensión que han aumentado a medida que se instalan más termoeléctricas en la zona y ese paisaje es el que cubrirá la comuna de Bulnes, pues cientos de gigantescas torres serán las encargadas de transmitir la energía hasta la zona norte, que es el destino de esta electricidad, y NO BULNES.

El Señor Soto nos dijo que “odia la termoeléctrica y sus torres”, porque las jaquecas no lo dejan dormir y debe ir al médico para que le recete calmantes. Sus vecinos se quejan de los mismos malestares, mientras miran las grietas que se han formado en sus casas desde que llegaron las termoeléctricas, y añoran el tiempo en que no existían y podían ir a bañarse al Canal Zañartu, (donde hoy las empresas vierten sus desechos), sin que en esos tiempos su cuerpo tuviera reacciones alérgicas.

Silvia Ortiz (65) vive junto a su madre de 90 años y a su hermana de 64, que sufre de taquicardias. Las tres viven con la pensión asistencial de su madre de aproximadamente $150.000. Los árboles frutales que tenía antes de la llegada de las centrales ya no dan frutos, su parrón sólo tiene un par de hojas verdes. Cuando las termoeléctricas funcionan al mismo tiempo durante las noches, encuentra una neblina seca sobre los árboles. “El material particulado que sale de la chimenea de la termoeléctrica viaja un poco, al caer se deposita en las hojas de la vegetación y esa capa de polvo impide que la planta haga una fotosíntesis completa”, nos explicó el colega Edmundo Claro, Licenciado en medio ambiente de la Universidad Adolfo Ibáñez.

En el sector rural de Charrúa, los campesinos denuncian que sus animales se enferman por beber aguas contaminadas de los canales donde las centrales vierten sus desechos, además de las eternas lluvias que acidifican los ríos y canales, por lo que deben gastar en medicamentos casi todos los meses. “En la feria nos rechazan los animales, porque dicen que están enfermos y los matan. Perdemos todas nuestras ganancias, esto no pasaba antes de que llegaran las termoeléctricas”, relata Javier Rosales, agricultor de la zona.

Una más
La Quinta es un sector rural de Cabrero donde cada casa se distancia de la otra por uno o dos kilómetros. A diferencia de Charrúa, todo es verde y las viviendas son construcciones de buena calidad. El plano regulador de la comuna mantiene a este sector como habitacional y a la vez industrial, lo que según los vecinos despertó el interés de la empresa Terra Cabrero para levantar una central de biomasa, que genera energía a través de la combustión de madera y es menos contaminante que las que usan petróleo. El principal problema para la localidad es que utilizará 33 litros de agua por segundo, 118 metros cúbicos de agua al día, el doble de lo que consumen los 30.000 habitantes de Cabrero. Aquí nuevamente queda demostrado, que los problemas que acarrean las Termoeléctricas y sus industrias derivadas, son simplemente una pesadilla de la que no se puede despertar.

Christian Alarcón, presidente de la junta de vecinos de La Quinta, decidió protestar. Unido con sus vecinos, redactó informes y observaciones para presentar al SEA. Intentaron dialogar, hicieron observaciones en una participación ciudadana y pidieron un estudio de impacto ambiental. Pero no fueron escuchados, nada pasó.

UN ENGAÑO A LA GENTE

“Todos estos proyectos parten al revés, compran el terreno, primero hacen el proyecto, después ven cómo lo implementan y al final le preguntan a la gente qué piensa”, dice Alarcón, ingeniero en ejecución en maderas, y asegura que quiere evitar lo que le pasó a sus vecinos de Charrúa, quienes, según él, a pesar de estar en desacuerdo con las centrales, no reclaman porque no cuentan con los recursos para protestar.

Un proyecto de cancha de fútbol, cortinas y estufas para la escuela son los principales aportes que las termoeléctricas han hecho a la comunidad de Charrúa para cumplir con sus estrategias de responsabilidad social. La última donación fueron seis paraderos, pintados de color verde, donde para el único bus que tiene la comunidad y que hace sólo cinco recorridos al día. Por el camino perpendicular al paradero, de frente al columpio y al resbalín para los niños, pasan camionetas de los funcionarios de las empresas y todo se convierte en polvo.

En Bulnes existe mucha gente en contra de la Termoeléctrica, y también mucha que está a favor, sin embargo, y aunque nadie está obligado a saber, ni ser experto en estas industrias, llama la atención que quienes están a favor, no utilicen el criterio, ni las experiencias de las ciudades que cada cierto tiempo salen en TV protestando contra estas Centrales. -En Coronel descubrieron la presencia de 5 tipos de metales en la sangre de estudiantes de enseñanza básica, y ya se estableció que 4 de ellos son generados por la Termoeléctrica de Coronel.

LOS OPINANTES

Luego de analizar las peculiares opiniones de quienes creen que la Termoeléctrica traerá progreso a Bulnes, no podemos más que asumir que; o no entienden los complejos procesos y devastadoras consecuencias que trae consigo una Termoeléctrica, o sencillamente buscan protagonismo a toda costa, en una comuna que no se los ha dado.

Por último, la estrategia mentecata y ridícula de hacer pensar a la gente que decir NO a la Termoeléctrica es ayudar a la “riquería de Bulnes”, nos da un ejemplo claro de la ignorancia predominante, ya que esto no es un problema de estratos sociales, es un problema ambiental, y social, que trasciende y es transversal a todas y todos los habitantes de la comuna de Bulnes.

Hoy en día Bulnes está por ser marcado con una fea cicatriz, ya que las Termoeléctricas sobreviven a las personas, (son para siempre) y no es posible que personas que se dicen profesionales, y que incluso son candidatos a concejales, estén a favor de la instalación de un gigante grosero, inmundo y contaminante como lo es una Termoeléctrica.

Es de esperar que en unos años más, cuando alguien le pregunte ¿de dónde es?, y usted conteste ¡de Bulnes!, no lo asocien con una Termoeléctrica, en lugar de una Camelia.
(Las Camelias también mueren con la lluvia ácida)

IVÁN QUINTANA

Fuente: Editorial Ambiental

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